Deseos
Te siento tan lejos, tan cerca
Tan dentro, tan fuera.
A veces extiendo mi mano
te toco como agua del arroyo,
te siento como el calor de sol en mi pecho,
te veo en colores como gota de agua atravesada por un rayo de sol.
Otras te veo, te busco, te añoro,
pero como la luna,
corres a mi vera sin allegarte,
siento tu luz plateada tenue y frágil,
y yo sin poder acariciarte
Quisiera decir... “Te quiero”
Quisiera fueras mi sol, sentir tu calor
Quisiera sentir la miel dulce de tus labios.
Quisiera sentir la dulzura de tus manos
Quisiera sentir la fuerza de tus brazos
Quisiera tenerte tan cerca y tan dentro como el aire.
Yo quisiera ser tu aliento, tu guía, tus ojos
Ser parte de ti, tenerte tan cerca tan dentro, tan vivo, tan bello.
Ser tu sol y tu fuego.
Tu eres leña verde yo brasas de fuego
Puedes asfixiar mis llamas o puedes las tuyas prender
y los dos abrazados seremos único fuego en la noche larga
y ceniza al amanecer cubiertos de escarcha.
Mikel
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2 comentarios:
Estas hecho un poeta.
Esto lo vi una vez en el metro y lo he copiado de internet es muy bueno, creo que ire a por el libro a la biblioteca y lo leere, me gustó mucho.
DE PRONTO LO VI. Era un gallo nuevo y estaba mirándome.
Tenía las plumas blancas y grisáceas, y no muy brillantes. Era alto
y fuerte. La verdad, era más bien gordo.Y no era guapo ni elegante.
Pero me gustó.
Me gustaron sus ojos alegres, la sonrisa que se abría en su pico y su
aspecto sencillo y amable.
Pero sobre todo me gustó su humor.
—Eso que tú haces parece estupendo. ¿Crees que podría hacerlo?
—me dijo con voz de emoción.
Yo se lo advertí:
—El hielo resbala, te puedes caer.
—¿Tú no te caíste la primera vez?
Yo le sonreí y él no lo pensó más:
—¡Allá voy! –gritó.
Y allá fue. No tenía ni idea.
Menos mal que me aparté un
poco. Pasó junto a mí igual que un ciclón
y volvió a gritar:
—¡Sálvese quien pueda!
Yo me puse a salvo y él cayó de panza.
Me acerqué a ayudarle y le pregunté
si se había hecho daño.
Me respondió:
—¡Bah! Como estoy tan gordo, caigo
sobre blando.
Luego se rió y se puso en pie. Se
alisó las plumas, se arregló la cresta
y volvió a intentarlo.
Se le fue una pata hacia la derecha
y la otra se le fue (...)
Concha López Narváez (1939)
El gran amor de una gallina
Estas hecho un poeta.
Esto lo vi una vez en el metro y lo he copiado de internet es muy bueno, creo que ire a por el libro a la biblioteca y lo leere, me gustó mucho.
DE PRONTO LO VI. Era un gallo nuevo y estaba mirándome.
Tenía las plumas blancas y grisáceas, y no muy brillantes. Era alto
y fuerte. La verdad, era más bien gordo.Y no era guapo ni elegante.
Pero me gustó.
Me gustaron sus ojos alegres, la sonrisa que se abría en su pico y su
aspecto sencillo y amable.
Pero sobre todo me gustó su humor.
—Eso que tú haces parece estupendo. ¿Crees que podría hacerlo?
—me dijo con voz de emoción.
Yo se lo advertí:
—El hielo resbala, te puedes caer.
—¿Tú no te caíste la primera vez?
Yo le sonreí y él no lo pensó más:
—¡Allá voy! –gritó.
Y allá fue. No tenía ni idea.
Menos mal que me aparté un
poco. Pasó junto a mí igual que un ciclón
y volvió a gritar:
—¡Sálvese quien pueda!
Yo me puse a salvo y él cayó de panza.
Me acerqué a ayudarle y le pregunté
si se había hecho daño.
Me respondió:
—¡Bah! Como estoy tan gordo, caigo
sobre blando.
Luego se rió y se puso en pie. Se
alisó las plumas, se arregló la cresta
y volvió a intentarlo.
Se le fue una pata hacia la derecha
y la otra se le fue (...)
Concha López Narváez (1939)
El gran amor de una gallina
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